lunes, 2 de marzo de 2020

Olba, Teruel




Olba, Teruel


Junto a la salida del río Mijares hacia Castellón y conformando el límite provincial se encuentra este núcleo de población, que en el año 2002 registra 228 habitantes, cifra que contrasta con los 1.802 del año 1900. Está sólo a 57 km de Teruel y hasta allí se puede llegar a través de una estrecha carretera que parte de la Estación de Rubielos de Mora, en la N-234.

En él pueden citarse algunos monumentos interesantes como la iglesia de Santa Catalina de los siglos XVIIXVIII, la ermita de San Roque, el ayuntamiento del XVII, el puente de Carlos IV, el viejo molino harinero, etc.

Olba posee el término municipal más pequeño de la comarca, con tal sólo 21 km2. Sin embargo, dentro de Gúdar-Javalambre, e incluso dentro de la provincia de Teruel, el paisaje que ofrece es sin duda el más original y anómalo para estas altas tierras turolenses, un paisaje que impacta al visitante.

Su peculiaridad deriva, por una parte, de factores propiamente naturales. El Mijares excava un profundo y estrecho cañón, encajado 400 metros sobre los relieves planos circundantes –Olba está a 659 metros– y abierto hacia el este. Hasta allí llegan influencias mediterráneas y crean unas condiciones microclimáticas muy especiales, que junto con la abundancia de agua permiten el desarrollo de una hortofruticultura ganada palmo a palmo a las raídas pendientes mediante bancales protegidos por paredes de piedra seca: cerezos, manzanos, higueras y hasta granados pueden encontrarse.

El paisaje es verdaderamente frondoso y abigarrado. Bajo los cantiles calcáreos que rematan el valle las laderas están cubiertas por pinares termófilos y carrascales, salpicados en las umbrías de rebollos y arces. En el estrecho fondo, la huerta se combina con los bosques de ribera que acompañan al Mijares con sus rápidos, pozas y remansos.

La segunda originalidad de Olba se relaciona con el carácter de su poblamiento, un modelo extraño en el contexto turolense. En 7 km lineales existen 15 pequeñas aldeas, todas ellas dependientes del mismo ayuntamiento y que además tomaron el nombre de las familias que desde siempre las habitaron: Los Giles, Los Villanueva, Los Dines o Ibáñez Bajos, Los Ibáñez Altos, Los Lucas, Las Ventas Nuevas, Los Pertegaces, Los Ramones, La Tosca, Los Moyas, Los García, Los Villagrasas, Los Tarragones, Los Tarrasones, La Artiga y La Civera. Todas ellas se localizan aprovechando pequeños cerros sobre piedra tosca que a escasa altura dominan los meandros del río Mijares. Estas tobas, rocas que son muy abundantes en el valle, proceden de la sedimentación de la cal que transportan las aguas del río y de los manantiales existentes. Además de las caprichosas formas que dibuja, a veces verdaderas cascadas rocosas, su estudio aporta información muy interesante sobre la evolución del valle.

Por todos estos valores naturales, los Estrechos del río Mijares han sido recientemente propuestos por la Diputación General de Aragón como Lugar de Importancia Comunitaria, para su inclusión en la lista de espacios protegidos que configurará la futura Red Natura 2000.


Fotografías: Instituto de Estudios Turolenses, IET
Francisco López Segura, años 1940

Texto: Los pueblos de la comarca de Gúdar-Javalambre
MARÍA VICTORIA LOZANO TENA, 2004



turoliense.aun2020



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