miércoles, 2 de octubre de 2019

El Ferrocarril Zaragoza-Teruel-Valencia




El ferrocarril Zaragoza-Teruel-Valencia,
Corredor Cantábrico-Mediterráneo

Fue Teruel la última capital de provincia española a la que llegó el ferrocarril. Ello a pesar de que el sistema de comunicaciones ferroviario y por carretera había preocupado desde antiguo a los prohombres de la región que buscaban acceder al Mediterráneo por algún punto de Cataluña o Valencia, cosa lógica porque tanto entonces como ahora ésta ha sido la salida comercial tanto de la región del Bajo Aragón como del Maestrazgo y hasta del Jiloca y Albarracín. Nicolás Sancho, presbítero de Alcañiz y presidente de la Junta de Carreteras y ferrocarriles del Bajo Aragón, explicaba en una voluminosa “Memoria” editada en Barcelona en 1881 que estas inquietudes se remontaban ya a 1840, habiendo sido revisados los itinerarios propuestos (del Bajo Aragón al Levante) por ingenieros franceses e ingleses que visitaron la zona. Por supuesto son de destacar los trabajos de León Cappa precursor de los ferrocarriles mineros y concesionario de la línea Zaragoza a la Puebla de Híjar, así como el impulso político del diputado Domingo Gascón y Guimbao, valedor de la línea Calatayud-Teruel-Valencia, que fue la que al fin consiguió unir a la capital con la red ferroviaria española. Y otros muchos personajes locales siempre dispuestos a colaborar en estos épicos proyectos ferroviarios españoles que suelen abarcar cuatro o cinco generaciones. Imposible referirse a todos: haría falta una enciclopedia. Ha habido en este país más teóricos que ejecutores, falta de riqueza ejecutiva.





La conexión Calatayud-Teruel había sido contemplada ya en 1869, aunque fue en 1887 cuando se anunció la subasta de la línea sin que diera ningún resultado. Prolongada hasta Sagunto y el puerto del Grao en Valencia vuelve a subastarse el año siguiente siendo adjudicada el 15 de noviembre al Crédito General de París. Pero tampoco en esta segunda ocasión, y a pesar de que en la concesión el ferrocarril tenía ya un objetivo económico mucho más claro como era la de la comunicación con Valencia, se pudieron reunir los capitales necesarios. Después de muchas peripecias es al fin en 70 1894 cuando se interesa por él un grupo de capitalistas belgas que constituyen la compañía Central de Aragón, denominación que evocaba el “Grand Central” francés que se proyectaba llegara a Pau y con el que en tiempos se había pensado conectar el Canfranc.

Comenzadas las obras antes de fin del siglo se llegó a Teruel en 1903. Desde Calatayud a Teruel por el corredor del Jiloca y Daroca las obras no presentaban dificultad excesiva, cosa diferente era el trayecto desde Teruel a Valencia.

Para darnos cuenta de la dificultad de este itinerario desde la altiplanicie turolense hasta el puerto de Sagunto recogemos algunos datos que proporciona un estudio confeccionado por la Comisión del Ministerio de Obras Públicas en 2011 acerca de las soluciones para un posible trazado AVE. El trazado actual, que en gran parte sigue siendo el que construyeron los belgas hace 120 años, está constituido por una vía única de ancho ibérico, no electrificada, con una longitud de 137 km hasta Valencia. Es muy sinuoso: el 80% de las curvas tiene un radio inferior a 550 m, lo que limita la velocidad comercial. Las pendientes, de hasta 24 milésimas, condicionan el tráfico de mercancías, limitando la carga máxima. A todo esto hay que añadir el actual estado de la línea que impide alcanzar incluso las prestaciones que primitivamente tenía. A finales de octubre pasado (2015) uno de los trenes cargados con coches de la General Motors que desde Zaragoza se dirigía a Valencia tuvo que volver marcha atrás al patinar cuando tomaba la pendiente del Puerto del Escandón al tener que emprenderla a 20 km/h por el mal estado del tramo anterior. En este mismo estudio se señala que el recorrido Teruel-Valencia tarda actualmente como mínimo 2,30 minutos, frente a las dos horas de autobús y 1,40 de automóvil. El trazado AVE, en cualquiera de las tres variantes propuestas, garantizaría un tiempo de 50 minutos aunque casi la mitad de él exige la construcción de túneles. Está el estudio sobre la mesa ministerial desde 2011 pendiente de decisión y más o menos a la espera de los informes ambientales y otros. Su costo es exorbitante, unos 4000 millones de euros, una “propuesta insostenible” según sus críticos y la idea está prácticamente abandonada aunque en teoría siguen en marcha informes diversos.






El Caminreal

A finales de la década de los años veinte del siglo pasado surge con ímpetu la idea de un nuevo trazado para unir Zaragoza con Teruel y comunicar directamente Valencia y Zaragoza. Las tres capitales aragonesas quedarían también unidas directamente y el Levante tendría acceso a Francia por el Canfranc que se había inaugurado en julio de 1928. Era una buena idea con la que se cumplían también compromisos con Francia que siempre había visto el trazado pirenaico como una vía para acceder al Mediterráneo próximo al “Oranesado”, Argelia y Túnez, tan queridos por el Imperio colonial francés. Como ya existía el tramo Calatayud-Teruel se pensó en conectar con él para aprovechar la línea en lo posible y el punto elegido fue la estación de Caminreal. Se orillaba así a Daroca, conectada con el Teruel-Calatayud pero el trazado no lo permitía. Fueron inútiles los esfuerzos de esta vieja ciudad para conectarse a la nueva línea.

El ferrocarril fue inaugurado en la época de la República, concretamente el 2 de abril de 1933 y su concesionaria fue la Compañía del Norte de España acaudillada en este caso por un prohombre local, el barón de Escoriaza que regía la importante fábrica de material ferroviario zaragozana Carde y Escoriaza, hoy en pleno trabajo e integrada en la CAF vasca. El trazado fue, según la opinión unánime, muy cuidadoso y moderno, no exento de algunos puntos críticos que persisten hoy en día. La concesionaria construyó un rosario de bonitas estaciones, obra de los arquitectos Luis Gutiérrez Soto y Secundino Zuazo, conservándose entre otras la de Zaragoza aledaña a la Gran Estación Intermodal. La apertura del ferrocarril fue toda una fiesta local valenciano-aragonesa, con un tren que llegó hasta el Canfranc y del que tenemos una filmación del cineasta jacetano Tramullas. Nuestra Revista Aragón se ocupó de esta importante efemérides publicando artículos en los que exaltaba la comunicación. A la Compañía del Norte, que era también la que explotaba el Canfranc, le interesaba la línea para evitar su posible competencia de su conexión a Francia por Hendaya, lo que lastró la línea pirenaica aragonesa por falta de interés. El resultado no resultó acorde con las expectativas, entre otras cosas malos tiempos para la economía mundial no solo por los necesarios transbordos (diferente ancho con la vía francesa) sino por las tarifas discriminatorias que se aplicaban en relación con el acceso por Hendaya. En las revistas del SIPA de aquellos años se recogieron las protestas que en Cortes plantearon diputados aragoneses.

Es de señalar que el tramo entre Teruel y Puerto Escandón tiene la vía renovada, sobre el trazado original del Central de Aragón, pero a partir de esa estación la vía es la que se puso a principios de los años 70 cuando se cerró la línea de la Cía. Minera de Sierra Menera y el mineral pasó a viajar por las vías de Renfe. Entonces, según explica Luis Granell, periodista especializado en temas ferroviarios y continuo adalid del ferrocarril en Aragón, era una vía buena, con carriles soldados y traviesas de hormigón bi-bloque, pero su uso intensivo con el mineral de hierro y luego con la arcilla la deterioró gravemente. Por eso su estado actual es malo y los trenes deben circular a baja velocidad. En contraste con lo que pasa en el tramo Zaragoza-Teruel, este tramo Teruel-Valencia sí que tiene el control de tráfico centralizado (CTC) que permite gestionar las señales y los cambios de agujas desde solo un puesto de mando. Merece la pena citar en este artículo más bien histórico que técnico que para culminar su proyecto del Caminreal la del Norte tuvo que adquirir, aparte del la compañía de los belgas, un pequeño ferrocarril que comunicaba Zaragoza con Cariñena, ferrocarril de vía estrecha que cumplió su papel temporal en este itinerario y cuyas locomotoras, adquiridas en Inglaterra todavía reposan en algún museo ferroviario, son las más antiguas conservadas de las de vía estrecha.





Cierre del ferrocarril Calatayud Caminreal

En mayo de 1985 los trenes dejan de circular por la línea Calatayud-Teruel dejando aislado ferroviariamente a Daroca y el Valle del Jiloca por lo que la comunicación con Teruel reducida a la línea directa Zaragoza-Valencia, que enmarcada en el previsto Corredor Cantábrico-Mediterráneo quedó pospuesta al desarrollo de este eje.

El Corredor Cantábrico Mediterráneo

El Corredor Cantábrico-Mediterráneo fue presentado el 4 de noviembre de 2009 en Zaragoza por el ministro José Blanco. Se desarrollaba en él una antigua idea de comunicación transversal muy querida por las regiones que atravesaba, realizada parcialmente en itinerarios alternativos (Soria-Ariza) por generaciones anteriores, pretendiendo de nuevo unir los puertos de Santander y Valencia. El mensaje político consistía en desechar ya el proyectado AVE a Teruel sustituyéndolo por otro corredor de “altas prestaciones”. El corredor está diseñado para modificar la radialidad de las actuales infraestructuras discurriendo desde Bilbao por Logroño, Pamplona, Zaragoza, Teruel y Valencia, conectando también en su origen con la famosa “Y Griega Vasca” del ferrocarril AVE. Esta estructura habría de pertenecer a una red transeuropea de transporte y sería de ancho internacional, electrificada y sistema de control ERMTS. Los apartaderos permitirían la circulación de trenes de 400 m. de longitud. Así que la vía convencional actual que forma parte del corredor debería ser ampliamente reformada para cumplir con estos parámetros. Todo esto sucedía como dijimos en el 2009.

La ejecución del corredor Cantábrico-Mediterráneo Atendiendo pues la mejora de este corredor se han ido efectuando en su posible trayecto algunas obras dispersas, sobre todo en el tramo navarro que adelanta y compensa con su cupo la Diputación Foral. El arranque será en Santander para conectar en Vitoria con la línea vasca del Ave que bajará a Logroño de una parte, y por otra en Alsasua a Pamplona, para reunirse luego con la anterior en dirección a Zaragoza-Teruel-Valencia. Aunque hay muchas promesas y algunas obras emprendidas es evidente que la voluntad de ADIF es concluir primero la famosa Y griega vasca y quizás emprender luego otros tramos con características que se desconocen.

En el conjunto de las obras hay que destacar las importantes obras que se hicieron en 2007-2008 en el trayecto Zaragoza-Teruel, antes por cierto de que el ministro Blanco elevara el trayecto a la categoría de “corredor”. Esta reforma alcanzó el importe de 260 millones de euros, cifra significativa para lo que estamos acostumbrados. Según explica de nuevo Luis Granell el trazado y equipamiento tras esta renovación es de alta calidad por lo que en teoría los trenes de viajeros podrían circular a 200 km/h, aunque ello no sea posible por el momento porque no se dotó a este tramo de los medios de control de tráfico adecuados. Solo se mantuvo el trazado original del Caminreal entre Cariñena y Villareal de Huerva (el “puerto Alto”) y entre Ferreruela y Calamocha, porque son zonas montañosas y la vía tiene muchas curvas para adaptarse al terreno y evitar grandes pendientes. En esos dos tramos se optó por renovar totalmente la vía pero sobre su anterior trazado. El problema que no se solucionó y que ha surgido luego al enviar los trenes de la General Motors no es tanto el estado de la vía cuanto la longitud de este tipo de trenes (400 m) que no caben en ninguna de las estaciones, sí acaso en la de Teruel, por lo que su circulación se obstaculiza al no poder desviarlos para su cruce con los trenes de viajeros (vía única).




Situación actual

El incidente de los trenes de la GM sirvió para despertar la conciencia de la situación de la línea. Hay otras empresas que han mostrado su interés de desviar sus mercancías por este Corredor hacia Valencia. Los estudios del ingeniero Juan Antonio Ros publicados en esta misma revista ponen de manifiesto la importancia que podrían tener estos tráficos actualmente desviados por la línea Zaragoza-Barcelona-Valencia obligando a un recorrido suplementario de 200 km. Para el desarrrollo del Aragón interior la transversalidad de las comunicaciones hacia el Mediterráneo desde el Cantábrico o la Meseta es fundamental. Por otra parte es evidente que las demandas de mejora de todas las comunidades españolas y la preferencia por la culminación del AVE impiden al Tesoro llegar a todas partes con lo que año a año desgranan los presupuestos unas partidas que dependen más del interés político-electoral que de otra cosa. Desechado el AVE a Teruel se presentó en compensación el corredor Cantábrico, pero enzarzados en la culminación del AVE y en el corredor Mediterráneo los fondos destinados a otras líneas son simplemente testimoniales. Publicamos un gráfico de las inversiones previstas para 2016 clasificadas por “corredores”. El asunto se complica un poco por la demanda aragonesa de la travesía pirenaica del ferrocarril Central Pirenaico que de nuevo exigiría inversiones exorbitantes, en merma de la mucho más modesta demanda del arreglo de la vía del Canfanc, que Francia apoya por primera vez y que está ejecutando parcialmente. Son excesivas las pretensiones políticas regionales, que sin duda obstaculizan lo que podría ser una reforma eficaz de las comunicaciones Valencia-Zaragoza y desde aquí dirigirse al Pirineo con ancho internacional por Canfranc o seguir el eje cantábrico.

Hay en los presupuestos para 2016 pequeñas pero eficaces partidas para sustanciar la línea de Zaragoza-Teruel-Valencia, para el Canfranc una partida testimonial. Lo importante sería que estas partidas se ejecutaran y se siguiera en años posteriores. No basta con que estén consignadas pues muchas veces quedan para años posteriores, hay que estar vigilantes desde nuestros órganos políticos y económicos para que se lleven a cabo remediando lo más importante. En este caso tenemos aliados poderosos como es el interés valenciano por el asunto. Se perfila la idea de considerar la conexión Zaragoza-Valencia como un ramal propio del corredor Mediterráneo, con lo que habría fondos europeos para su mejora. Es una idea de sentido común puesto que el corredor Mediterráneo goza de las bendiciones de la UE, se le achaca en cambio que esta opción podría suponer una postergación de la conexión por el Pirineo central, que sigue estando muy verde. Deberíamos alcanzar una voluntad política clara de lo que se quiere año a año, sin caer en utopías que el Tesoro no puede permitirse. Esto sería lo más práctico y realista.


Aragón Turístico y Monumental
Santiago Parra de Más
Zaragoza, diciembre 2015

aun2019




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