viernes, 27 de junio de 2014

El último tren de la línea Ojos Negros-Sagunto

    Los orígenes de la línea de Sierra Menera se remontan al momento en que Domingo Gascón y Guimbao, editor de "Miscelanea Turolense", publica en varios artículos en dichas revistas y en "El Liberal", de Madrid, que despiertan el interés del industrial bilbaíno Cosme Echevarrieta, dueño de muchos cotos mineros, hasta el punto de impulsarlo a ponerse de acuerdo con Ramón de la Sota y Llano y su primo, Eduardo Aznar de la Sota (que con un capital inicial de 32 millones de pesetas, aportados por 675 accionistas, habían fundado, el 3 de diciembre de 1900, la "Compañía Minera de Sierra Menera") para que se encargasen de exportar el mineral de los yacimientos de Ojos Negros (Teruel) y Setiles (Guadalajara), hasta el Reino Unido, ya que por entonces todavía no existia la Siderurgia Saguntina.
    A fin de que esos traslados de mineral hasta el embarcadero de Sagunto, resultasen más rentables, la Compañía "Sota y Aznar" consigue la concesión de una línea férrea, por medio de Real Orden de 11 de julio de 1903, firmada por el Marqués de Vadillo, a la sazón Ministro de Agricultura y siendo presidente del Gobierno de S. M. Alfonso XIII, Francisco Silvela; concesión que fue elevada a escritura pública, el 24 de marzo de 1904, ante el abogado y notario de Madrid, F. Jesús Suárez Corona, e inscrita en el Régimen de la Propiedad, en Albarracín, el 3 de diciembre de 1906.
    El coste de su construcción fue de 25 millones de aquella época, evidentemente con ello lo que parecía una tremenda falta de lógica, porque su trazado transcurría cercano y casi paralelo al de otra línea de ferrocarril, de propiedad belga, (la "Central de Aragón") que ya estaba trasportando, además pasajeros, mineral procedente desde Ojos Negros, desde Caudé, hasta Sagunto y podía haber continuado realizando a la vez los cometidos de las dos compañías con un posible ahorro de dinero; pero los propietarios de las mismas no lograron ponerse de acuerdo, a pesar de que la insalvable diferencia se reducía, al parecer, ¡a un céntimo por tonelada!
    El transcurrir del tiempo, sin embargo, no dió la razón a los impulsores de la nueva vía férrea porque, aunque sólo en los peores momentos de la explotación, se realizó el transporte con un precio igual o superior al que ofrecían los propietarios del "Central de Aragón"; por supuesto, nunca se llegó a recuperar la inversión que habían realizado en la construcción del nuevo trazado ferroviario.
    Para que nos creamos que los desfases presupuestarios y los retrasos burocráticos son inventos recientes, es conveniente conocer que el cálculo efectuado en 1900, cifraba el importe de la construcción de la nueva línea férrea en 18.954.317 pesetas; pero, en 1904, esa cantidad se elevó a 22.838.253' 55 pesetas, lo que unido a la lentitud de las obras, impulsó al turolense ya citado, Domingo Gascón, a escribir una dura crítica en el "Boletín Minero y Comercial" en la que protestaban también por el hecho de que en 1906, el canon que obligaba a pagar una peseta por tonelada, con la exigencia de de extraer como mínimo medio millón de toneladas anuales, ya devengaba desde enero del año anterior, a pesar de que todavía no había empezado la explotación minera.
    Los trabajos para la construcción del nuevo trazado ferroviario fueron dirigidos por el ingeniero Eduardo Aburto y el carril utilizado fue "Vignole", de acero, con una longitud de 12 metros por barra y un peso de 32,5 Kg./m lineal. Las traviesas que se colocaron eran de roble, tenían 2 m de longitud y costaron 3,20 pesetas cada una.
    El "Ferrocarril de Ojos Negros a Sagunto" comenzó a funcionar el 27 de junio de 1907 y se inauguró con 14 locomotoras de 100 Tm; 3 de 39 Tm y otras 3, más pequeñas; amén de 250 vagonetas-tolva de acero, en cada una de las cuales cabían 20 Tm. Las primeras locomotoras costaron 3.670 libras cada una y los vagones a 4.665 o 4.345 pesetas la unidad, según llevasen o no garita para guardafrenos.


    En 1970, la empresa concesionaria del ferrocarril de Sierra Menera, tras varios intentos para que la Administración autorizase la rescisión de la concesión del ferrocarril minero, que ya no resultaba competitivo y estaba encareciendo los costes, consiguió que el trasporte del mineral quedase a cargo de RENFE, según consta en el Decreto 2569/1970, de 24 de julio, mediante el cual, el Ministerio de Obras Públicas autorizaba "la rescisión de la concesión y el levante del ferrocarril, con abandono de la explotación.
    A pesar de ello, la línea continuó en servicio y el último tren que circuló (ya con tolvas vacías) llegó a Teruel-Los Baños, a las 11 horas del día 30 de julio de 1972, quedando los vagones definitivanente apartados y siendo devueltos sus maquinistas, en taxi, hasta la estación de procedencia, mientras otros dos conductores trasladaban la locomotora (una "Henschel" S. M. 1002) a Sagunto, en aquella mañana de la que hoy se cumplen 25 años.

    Diario de Teruel. miércoles, 30 de julio de 1997
    Texto: Plácido Benet
    Recogido por: A.U.N.

El Campillo. Hernán Cortés, los Vicente y los Muñoz




EL CAMPILLO. HERNÁN CORTÉS, LOS VICENTE Y LOS MUÑOZ


En la ciudad de Teruel, siendo el Ilmo. señor don Tomás Cortés por comisión de su sobrino don Martín Cortés, segundo Marqués del Valle Oaxaca, hijo primogénito del héroe don Hernán Cortés, conquistador de la Nueva España se hizo la justificación y sacó copia auténtica de las escrituras que justificaban sus progenitores y ascendientes, y de ellas resultó que don Martín Cortés de Monroy, su abuelo, habiendo salido de Molina de Aragón y pasando por Extremadura, en donde fue heredado en Medellín y donde casó con doña Catalina Pizarro Altamirano, del que nació don Hernán Cortés, conquistador de Méjico (cuya emprese inició en 1517), fue legítimo descendiente de la Casa Urrea, en Aragón, por don Lope de Urrea, uno de los trescientos principales que en San Juan de la Peña eligieron Rey de Sobrarbe a don Garcí Ximénez de Arista, nombraron el primer Justicia de Aragón e hicieron los célebres y memorables Fueros; y proceden de Gillgo Contesio, hijo de Nannes Contesio, Rey de Lombardía.

Emparentados con los Vicentes, procedentes de don Domingo Vicente, que en el año 1238 dio su heredamiento de Peñalva, a la iglesia de Santa María la Vieja de la ciudad de Avila, y se halló con sus parientes en la conquista de Sevilla, donde fueron herederos del mismo Domingo, Juan, Pedro y Martín Vicente. Fue uno de los que hicieron el Repartimento juramentado por el Rey don Alfonso para ello, y don Gonzalo Vicente Martínez fue el primer Alcalde Mayor de Sevilla. Formaron su casa solar infanzonado en la villa de Mora (Condado de Fuentes) y en la de Alfambra, de donde salieron los que se establecieron en Calamocha.

Otros se radicaron en El Campillo lugar de Teruel, en cuya Iglesia dedicada a San Sebastián tienen hereditario el primer asiento despues de la Justicia, gozando de las exenciones que corresponden a su nobleza. En Teruel, ejercen los oficios gubernamentales y de honor de la ciudad desde el año de 1535, empezando en el Regidor don Juan Vicente, a quien siguieron sus hijos y parientes, en el gobierno político y civil.
   
De ellos procedió don Miguel Vicente, del Santo Oficio de la Inquisición de Valencia, donde fue recibido en 21 de marzo de 1590, el arzobispo de Palermo, con quién pasaron a Italia dos hermanos, primos hermanos del arzobispo, y allá se establecieron. Y también procedió de ellos don Pedro Gregorio Vicente, obispo de Barbastro.

Dos hijos del Rey de Escocia llamados los Muñozes, hicieron asiento y palacio en un valle de las montañas de Jaca que se llama Cobrague, de cuya casa descienden los Muñozes de Urrea, los de Aragón, los de Castilla y de las montañas.

    Los Muñozes de Aragón que proceden de Jaca, se establecen en la ciudad de Teruel.

   De los primeros de Teruel se esparcieron sus descendientes a Cuenca y al Reino de Andalucía, quedándose los parientes mayores de dicha Casa en Teruel.

   Don Lorenzo Muñoz Jarque, hijo de don Gaspar Muñoz y de doña Quiteria de Jarque, nació en Moscardón el día 6 de agosto de 1631. Donde distinguió con todas exenciones y preeminencias que le correspondian. Casado con doña Isabel Ana Vicente en la iglesia de San Juan Bautista de la ciudad de Teruel, en 2 de noviembre de 1664. Hija ésta señora de don Bartolomé Vicente y doña Catalina Ximénez, procedentes de nobles e ilustres familias. habiendo tenido durante su matrimonio por hijo legítimo entre otros a: don Juan Muñoz Vicente, que fue bautizado en la iglesia de San Juan Bautista el 16 de octubre de 1667, casado con doña Ana María Pérez Hernández, hija de don José Pérez y doña Emerenciana Hernández, el 29 de julio de 1691, en la iglesia parroquial de San Salvador. Naciendo de este enlace don Juan Jerónimo Muñoz Pérez, que fue bautizado en la iglesia parroquial y patrimonial de San Salvador, el primero de octubre de 1702, donde casó con doña María Teresa Martín de la Guardia, natural de El Campillo, de la Comunidad y Obispado de Teruel, en 7 de enero de 1731, resultando ser hija de don Juan María de la Guardia, teniendo como hijo legítimo a don Juan José Muñoz de la Guardia y Jarque, que nació y fue bautizado en la parroquial de San Juan Bautista de la ciudad de Teruel, en 8 de noviembre de 1734, que con sus padres pasó a residir a la ciudad de Sevilla, vecinos en la Colación de San Bartolomé.

    La nobleza de las gentes de Teruel es patrimonio de la propia tierra, los merecimientos de un pueblo se deben de valorar por la honestidad y el trabajo de sus hijos, los poseedores de estas virtudes adquieren por estas cualidades título de nobleza como así lo fue en el medioevo.


    Dedicado a: Pedro Martínez Vicente +, natural de El Campillo, (Teruel).
    Recogido y adaptado por: Alfonso Utrillas Navarrete


aun2014




jueves, 26 de junio de 2014

El itinerario del capitán Scott y el de Amundsen

    Después que Amundsen descubrió felizmente el Polo Sur, vino la noticia de la catástrofe de Scott siguiendo el mismo itinerario.- Treinta días después de haber abandonado sus cuarteles de invierno, el infortunado Scott y sus compañeros se vieron cercados de hielos y agotaron los víveres, solo quedaron tres sobrevivientes, que no tardaron en sucumbir.
    El capitán Scott tuvo el valor de llevar al día sus notas de viaje, y a punto de morir escribió un breve y patético mensaje al pueblo inglés recomendándole los familias suya y der sus compañeros.
    Un eco de dolorosa simpatía repercutió en Inglaterra al saberse la noticia, y la nación ha sabido galardonar la heróica muerte del infortunado Scott: Más infortunado aún si se considera que moría entre los hielos polares viendo que otro rival más afortunado (Amundsen) le había ganado camino y le iba a arrebatar el triunfo del descubrimiento. El 21 de marzo y cuando ya sólo se encontraban a 20 kilómetros para hallar los víveres, perecieron Scott y sus dos acompañantes, por la intemperancia de una ventisca de nieve.


     Mapa del itinerario. Roald Amundsen llegó al Polo Sur el 17 de diciembre de 1911, Robert Falcon Scott lo hizo el 18 de enero de 1912, pereciendo en el viaje de regreso, probablemente el 29 de marzo de 1912.

    Almanaque Bailly-Bailliere. Madrid, 1914

La moderna China

    El contacto del mundo occidental debía forzosamente despertar a la China de su sueño letárgico. Un reciente movimiento revolucionario ha destronado la vieja dinastía Manchú, y en febrero de 1912 el tradicional imperio celeste quedó convertido en la República constitucional. Anteriormente, en la esfera económica, los chinos habían sentido la necesidad de crear el utilaje económico indispensable a los estados modernos. En este inmenso territorio, de más de 11 millones de kilómetros cuadrados, 10.000 kilómetros de ferrocarril han sido construídos en pocos años, lo que supone un próspero porvenir industrial, si bien para llegar a la densidad de vías férreas que tienen los Estados Unidos aun le faltan construir más de 450.000 kilómetros.


    Almanaque Bailly-Bailliere. Madrid, 1914


     La nueva China

    La república china ha venido a aumentar el número de tantas repúblicas como hay en el mapa político. Tiene de singular que, además de ser la más extensa y la más poblada de todas las repúblicas del mundo, era la menos esperada.

     China contemporánea.

     La China es casi una desconocida para los occidentales. Sus relaciones con el antiguo europeo son vagas e imprecisas.
       El primer viajero que habló del país, por heberlo visitado, fué Marco Polo, allá en 1274; los primeros blancos que entraron en relaciones con los amarillos de la China fueron problablemente los portugueses, que se instalaron al Sur, en Macao, en 1553; los rusos al Norte, con sus establecimientos en la Siberia, en los siglos XVI y XVII.
       El primer cañonazo de la "penetración" europea en China no sonó hasta 1841. La guerra anglochina, llamada del opio, acabó por el tratado de Nankin (29 de agosto de 1842), que abrió al comercio europeo los cuatro puertos de Amoy, Fu-Tcheu, Ning-Po y Chang-Hai.
        El primer tratado con los "Diablos de Occidente" provocó el primer movimiento xenófobo, con la revuelta de los Taipings o pabellones negros, cuyas consecuencias fueron el bloqueo de Cantón por las flotas aliadas, la segunda capitulación del Hijo de Cielo, los grandes tratados de 1858 a 1868, la apertura de los nuevos puertos y la admisión de los representantes de las grandes potencias en la corte de Pekín.
        Posteriormente, de 1883 a 1885, la guerra con Francia, la cual se apoderó de Tokín; y de 1894 a 1895 la otra con el Japón, con la victoria de los nipones. Debido a la sangrienta insurrección de los boxers, al sitio de las legaciones, al nuevo desembarco de los aliados, a la serie, en fin, de tratados chino-europeos y chino-americanos, de 1904 a 1909, es como llegó a consolidarse el principio de la independencia e integridad de la China.

         Causas de la Revolución.

        La revolución china hízose también contra el extranjero; pero el extranjero esta vez no era el blanco, sino el manchú. Los tártaros manchúes ocupaban la china hacía 268 años. Eran unos feroces guerreros, llamados por un pueblo artista y letrado para dirimir cierta reyerta casera, de la que se aprovecharon para hacerse señores.
        La revolución estaba preparada de veinte años atrás. El Dr. Sun-Yat-Sen (nacido en 1860 en las islas Sandwich (Havai) de un padre chino educado en los Estados Unidos), médico en Hong-Kong, imbuído de la civilización adquirida en Inglaterra, América, Australia y Japón; fundador y presidente de la Joven China; viajero infatigable y conspirador perpetuo, solo había conseguido, al cabo de tres vanas tentativas insurreccionaless, ver puesta a precio su cabeza y estar en inminente peligro de muerte cuantas veces rondaba una embajada china, así fuese el mismo Londres.

        La caída del Imperio.

    Europa conoció del todo a Sun- Yat-Sen cuando supo, allá en octubre de 1911, que, estando él en Inglaterra, sus partidarios habían ganado las importantes ciudades de Outchang, Han-Yang y Han-Keu, que vienen a constituir las capitales de la China central, poniendo en fuga al virrey del Hou-pe y pasándose las tropas imperiales a la causa de la revolución.
     Yuan-Shi-Kai,  sospechoso  de revolucionario en la Corte, porque había traicionado a una y otra causa, resultó el árbitro de la situación. Hízose rogar hasta que los reformistas tomaron Han-Keu y Naskin, después de un obstinado sitio y ganaron Chang-Hai y 14 provincias de las 18 que estaban representadas en el Congreso republicano. Entonces aconsejó la abdicación imperial y aceptó la dignidad de presidente de la nueva República con título provisorio al principio, por respeto a Sun-Yat-Sen, que no quiso aceptarle.
        El 5 de febrero de 1912 se proclamó la República, y el 16 se notificó a las potencias que un imperio antiguo de 6.000 años acababa de desmorronarse en Asia.

        Almanaque Bailly-Bailliere. Madrid, 1914         

El dominio del Islam

    La reciente expansión de Francia en el Africa musulmana y la empresa de los italianos en Trípoli llaman la atención sobre el mundo del Islam, que si bien pierde terreno en el dominio político, no por esto deja de aumentar su influencia religiosa. El "Panislamismo" no es una palabra vacía de sentido; todo lo contrario, su acción puede causar más de un contratiempo al dominio europeo en el Africa occidental.


    Entre 1.000 millones y medio de hombres y mujeres que habitan la tierra, más de 200 millones son mahometanos.

    Almanaque Bailly-Bailliere. Madrid, 1914

El Mediterráneo, mar latino

    "Mare Nostrum", así llamaban los antiguos romanos al Mediterráneo. En nuestro tiempo se realiza el ideal latino, Roma sienta planta en un territorio donde dejó tantos recuerdos, y España ve realizado en parte el testamento de Isabel la Católica, Francia, por su parte, tiene sus costas en Argelia, Túnez, Marruecos, y merced a todo ello, el Mediterráneo se ve ceñido por potencias latinas.


    Costas del mar Mediterráneo ocupadas por potencias latinas.

    Almanaque Bailly-Bailliere. Madrid, 1914

Italia en la Tripolitana

    La aspiración de Italia a adueñarse de la Tripolitana data del día en que los franceses conquistaron Túnez. La ocupación de Marruecos ha sido el motivo determinante de apresurar la acción italiana en Trípoli. No obstante esto los naturales del país oponen tenaz resistencia a la dominación italiana, y a pesar del tiempo trascurrido, no puede considerarse consolidada la ocupación de la Tripolitana por los italianos.


    Tripolitana y zona de operaciones entre Trípoli y Misrata.

    Almanaque Bailly-Bailliere. Madrid, 1914